Salud mental en época de Coronavirus

El mayor reto de la contingencia del Coronavirus es mantener la salud mental. La incertidumbre y preocupación que genera un evento de esta naturaleza, sumado al estrés del confinamiento obligado, agrava trastornos como la ansiedad y depresión.

 

Son muchos los interrogantes que preocupan. Quién podría ser contagiado, cómo afectará en nuestra comunidad, si habrá o no desabasto, así como los planes personales y profesionales, viajes, el impacto económico y social. Las prioridades han cambiado y el alto obligado nos obliga a adaptarnos a una nueva circunstancia de vida.

 

Además del estrés por el aislamiento, se suma el factor del aumento obligado en la convivencia familiar, que genera mayor ansiedad cuando las relaciones se encuentran deterioradas.

 

Algunas recomendaciones generales emitidas por la Organización Mundial de la Salud y otros profesionales de la salud mental son:

 

  • Tomar una postura empática con los afectados y que no sea fuente de discriminación ninguna etnia o nacionalidad.
  • Minimizar el consumo de noticias y elegir fuentes confiables. La gran cantidad de información que circula en redes afecta de manera particular a personas vulnerables a padecer ansiedad.
  • Apoyar a quienes trabajan en el sector salud, reconociendo su labor y ayudando a que tengan buenos hábitos que prevengan el “burnout”.
  • Para las personas en confinamiento, seguir rutinas que estructuren el tiempo.
  • Evitar aislarse manteniéndose conectado a sus grupos sociales por teléfono, mensajes, video llamadas, etc.
  • Hacer ejercicio regularmente, mantener una dieta y hábitos de sueño saludables.
  • Ayudar a los niños a la expresión sana de las emociones, tales como el miedo o la tristeza. El juego es un canal natural para manifestar y sanar aquello que pueda estarlos afectando.
  • Mantener a los más pequeños cerca de sus padres y familiares. En épocas de estrés estarán más demandantes de su atención y cercanía.
  • Para los adultos mayores: apoyo de familiares y profesionales de la salud. Este segmento de la población, y especialmente con algún padecimiento físico o mental pueden estar más ansiosos, enojados o retraídos en la cuarentena.
  • Ver series o películas que levanten el ánimo, leer libros o terminar pendientes en la casa que no se habían realizado por falta de tiempo.
  • Es el momento de sacar juegos de mesa, tocar música, escribir, bailar, hacer todo lo que se ha pospuesto por atender la saturada agenda.
  • No es momento de tomar decisiones. Actuar con cautela y vivir el momento presente.
  • Procurar el autocuidado y el cuidado de otros. Los vínculos afectivos y saber que estamos juntos en esto, nos ayudan a disminuir el estrés y crear una sensación de esperanza.

 

La gran oportunidad que nos presenta este alto obligado en el camino, es recuperar fuerzas, que al vivir en la vorágine que nos mantiene con frecuencia agotados, así como reflexionar sobre la forma en la que llevamos nuestras vidas. Es un momento de humildad para voltear a ver a los demás, y ser fuente de ayuda y consuelo.

 

Experimentar esta contingencia como un reto, nos hará tomar el lado positivo y agradecer lo que tenemos. Especialmente vivir el momento presente, buscando armonía y paz ante la incertidumbre. Tomar perspectiva de que esto pasará, y en nosotros está salir  fortalecidos y con un mejor enfoque hacia el futuro.

 

 

 

 

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