NIÑOS Y NIÑAS ¡A ESCRIBIR!

“Escribir es agregar un cuarto a la casa de la vida”

                               Adolfo Bioy Casares

 

Las palabras son el medio en que nos conectamos con el mundo. Desde pequeños vamos haciendo un enlace al nombrar cada experiencia, persona, objeto, emoción… y designando cada elemento vivido, lo ordenamos y le damos sentido.  Entre más rico el lenguaje, más recursos tenemos para abarcar el mundo fuera y dentro de nosotros mismos.

Desafortunadamente, cada vez se reducen más las oportunidades de enriquecer este lenguaje, pues los medios electrónicos ocupan el tiempo que pudiera dedicarse a actividades relacionadas con la lectura y la escritura de calidad.  Las imágenes llegaron a dominar la atención, haciendo más difícil valorar el esfuerzo de ocupar el tiempo, por un lado, en leer y fabricar en nuestra mente las imágenes que proporciona la lectura; y por otro, en escribir y comunicar con palabras algo que ahora frecuentemente dice un “emoji” o un “meme”.

Los niños tienen una maravillosa libertad de utilizar las palabras, y la escritura de cualquier tipo –ya sea un diario, cartas, cuentos, poesía, el relato de un viaje o una experiencia inolvidable—es un excelente medio de plasmar su mundo. Sólo requieren una libreta y una pluma y la invitación a soltarse y dejarse sorprender por los resultados.

Indudablemente la escritura va ligada a la lectura.  El descubrir los mundos que abren los libros, contagiará el gusto por explorar los propios mundos internos.  Podrán ir seleccionando los autores o géneros que más se acercan a sus gustos y personalidad, con lo que irán definiendo su propio estilo al escribir.  Como diría Kafka: “Un libro debe ser como un pico de hielo que rompe el mar congelado que tenemos dentro”.

Por otra parte, además de ser una actividad creadora de bienestar, la escritura potencia el aprendizaje: ayuda a retener la información con mayor intensidad multiplicando las conexiones cerebrales, en otras palabras aumenta la inteligencia.

En especial, la escritura expresiva –la que hacemos para nosotros mismos—ayuda a nuestros hijos cuando atraviesan un momento difícil o transcurren etapas de mucho cambio, como la adolescencia.  El escrito en papel o incluso en computadora, se puede volver un espejo en donde observarse y descubrir cosas nuevas.

Existen más beneficios de la escritura, que presento como invitación para motivar a nuestros pequeños y, por qué no, también a nosotros, a empezar a practicarla:

  • La escritura ayuda a detenernos. Sentarnos a escribir implica hacer un alto y calmar el ruido externo para escuchar el mundo interno.  Tener momentos de paz para escribir tiene un gran valor para aumentar nuestra armonía.
  • La escritura ayuda a conocernos. Al escribir estamos plasmando partes de nuestro mundo interno que nos pueden llevar a conocer nuestras emociones, a qué cosas les damos valor, qué nos mueve, qué soñamos…
  • La escritura nos lleva a reflexionar. Poner en papel lo que vivimos, puede permitirnos analizar y unir ideas que nos dan otra perspectiva. Nos lleva a ser lectores de nuestra propia vida y tomar distancia para plantearnos nuevas soluciones.
  • La escritura libera emociones. En ocasiones vaciar en el papel nuestras emociones más difíciles, nos permite hacerlas más manejables.  Ayuda mucho escribir o, en niños más pequeños, dibujar, después de vivir una experiencia triste o que genera mucho enojo.
  • La escritura nos ayuda a ser más creativos. Escribir puede llevar a plantearnos otros escenarios, crear mundos nuevos, pintar de otro color las experiencias. La escritura integra el uso de los dos hemisferios cerebrales, lo que alimenta las ideas con la parte creativa de nuestra mente, potenciando los resultados.
  • La escritura ayuda a mejorar la salud física y mental. Se ha encontrado que escribir ayuda a liberar estrés y por tanto a reducir sus efectos fisiológicos nocivos.  Ayuda a mejorar el estado de ánimo cuando, a partir de ella, se gana una perspectiva más positiva de la vida.
  • La escritura nos lleva a desarrollar un compromiso social. Una vez que escribimos para nosotros y descubrimos cosas nuevas, podemos compartir nuestros pensamientos y ayudar a transmitir ideas y abrir conciencias.

Está en nuestras manos formar a las siguientes generaciones en el valor del lenguaje y la escritura. El escribir para sí mismos dará a nuestros hijos una herramienta muy valiosa para su crecimiento y el escribir para los demás permitirá compartir y crear lazos, sentir que no estamos solos y tenemos mucho que dar al mundo.

 

Como programa educativo que promueve los derechos de los niños, Pequeñ@s Ciudadan@s busca ayudar a conocer y fomentar el derecho a la salud emocional. Nuestro equipo está asesorado por médicos, psicólogos, educadores, abogados y filósofos para compartir información y actividades formativas en cultura de la legalidad a los niñ@s. Te invitamos a compartir nuestros artículos y a estar informado en nuestra página de Facebook.

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