¡Llegaron las vacaciones de verano!

Las vacaciones de verano son un tiempo esperado con ansia por los pequeños, quienes no sólo terminan el año escolar, sino entrenamientos y academias extra escolares que les dejan poco tiempo para estar en casa. También los padres respiramos con alivio al bajar el ritmo de las llevadas y traídas en medio del tráfico y la presión que implica el cumplir con todos los compromisos tanto de ellos, como nuestros.

Pero ahora, con los niños en casa, surge la cuestión de qué hacer con el tiempo libre. Cada uno de los hijos tiene tanto edades, como gustos, habilidades e incluso, niveles de energía diferentes, por lo que resulta un reto colaborar a que el verano, lejos de pasar de largo, sea una gran experiencia para todos. He aquí algunas recomendaciones para disfrutar el verano en casa:

  • Primero que nada, mantén la calma. Las vacaciones pueden ser un reto a la paciencia, debido a la convivencia más intensa y lo que implica en el orden en la casa. Tendremos que relajarnos, ser flexibles y creativos para canalizar esa energía.
  • Mantén un horario, que pueda ser flexible, pero donde se respeten los tiempos y la calidad del sueño y las comidas. Hay que cuidar los excesos, que más que favorecer el descanso y la nutrición, pueden aumentar la ansiedad tanto en los niños como en nosotros.
  • Asegura un tiempo diario de ejercicio físico: salir al parque, andar en bicicleta, ir a nadar, correr…
  • Busca que ayuden en tareas de la casa: arreglar su cuarto, hacer “limpia de verano”, ayudar a preparar las comidas, sacar la basura, pasear al perro, regar el jardín…
  • Hagan cambios divertidos en la rutina donde estén involucrados ellos y que incluso pueda convertirse en una tradición familiar, como comer en el jardín, hacer “camping” en la estancia, hacer noche de juegos con la familia, hacer un rally que implique contestar preguntas familiares…
  • Dedíquense a realizar algún proyecto que haya quedado pendiente por falta de tiempo: hacer álbumes familiares, una huerta en el jardín, redecorar algún cuarto…
  • Consulta las actividades culturales en la ciudad. Pueden aprovechar para visitar museos, asistir a talleres de arte y descubrir gustos y talentos que no se hayan explorado.
  • Puedes inscribirlos en algún campo de verano o actividad distinta a lo que están acostumbrados hacer en el año: dibujo, pintura, escritura creativa, danza, patinaje, etc.
  • Motiva a los niños a que inicien alguna actividad creativa y retadora de acuerdo a sus gustos y los haga desarrollar nuevas habilidades, como cocinar, hacer manualidades o arreglar algo descompuesto o roto en casa.
  • Invita amigos que normalmente no ven para fortalecer lazos de amistad y abrir su círculo social.
  • Bríndales la oportunidad de trabajar en la oficina o negocio de alguno de sus padres, tíos o amigos. El involucrarlos en actividades sencillas de acuerdo a su edad, ayudará a que vayan teniendo la sensibilidad del trabajo y el valor del dinero.
  • Busquen actividades de apoyo a la comunidad: concientizarlos de su labor dentro de la sociedad y el mundo.

Es importante que se considere el verano como un tiempo de cambio de actividades pero no de inacción. Los primeros días es importante dejar a los niños descansar la mente de la carga escolar, pero no hay que dejar que esto se alargue demasiado. Es una tentación muy grande dejar a los niños entretenerse de manera pasiva enfrente de pantallas gran parte del día. Lo cual, además que limitar el que desarrollen su creatividad, concentración y habilidades físicas y sociales, promueve el aislamiento y puede llegar a afectar el estado de ánimo. Fomentemos la lectura de cuentos o novelas de acuerdo a la edad, la práctica de juegos educativos como rompecabezas, legos, etc. que mantengan activa su mente.

También en este tiempo hay que darnos tiempo para tener pláticas con ellos “uno a uno” y conocer más su mundo interno, sus gustos, aspiraciones, sueños… Invitarlos a tomar un helado o una caminata son escenarios perfectos para lograr esta conexión. Las vacaciones son el momento ideal para detenernos, hacernos presentes y hacer planes para el próximo ciclo. Ver la manera de ayudarlos a plantearse metas y tener una visión positiva y retadora de la vida.

Si no es posible salir fuera de vacaciones, hay muchas maneras de vivir tiempo de convivencia en la ciudad o salir a paseos cerca y darse la oportunidad de conocer los alrededores y que crezca el amor a lo propio. Todos necesitamos desconectarnos de la rutina y reconectarnos con nuestra familia y amigos. Hay que darnos la oportunidad de descansar y crear recuerdos positivos que carguen las pilas de ellos para el regreso a la escuela y nosotros a nuestro trabajo.

 

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